La legitimidad del PRI, por los suelos…

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25/Noviembre/2021.

Si la política se ha visto como una actividad sucia y manipuladora, jamás un partido político, como el PRI, se había degradado tanto.
La supuesta intención de limpiar la sucia trayectoria de Gustavo Díaz Sánchez en la Cuenca del Papaloapan que le había hecho obtener su reelección como diputado local, no sólo evidencia los renglones torcidos entre la grey priista con el ahora indiciado, sino que ahora que buscan que tome protesta como diputado a distancia desde el reclusorio en que se haya preso por el prurito de no perder un escaño en la 65 Legislatura Estatal, no sólo evidencia su complicidad y relación tortuosa con el preso en Michoacán, sino que muestra la calaña de la camada legislativa del partido tricolor.
Y si a esto le aunamos el aberrante episodio que mostraron en sesión, Samuel Gurrión y el “porro” Freddy Gil Pineda, dándose un abrazo después de que se insultaron en plena sesión, acto promovido por Alejandro Avilés, la poca credibilidad política que le quedaba al PRI se ha puesto por los suelos.
Los dos episodios muestran a la política oaxaqueña como un aquelarre de carne de presidio que denigra no sólo la integridad de un Congreso, sino pisotea a toda la ciudadanía oaxaqueña…