Otro atentado más…

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16/Dic./ 2022.
Hablar de un atentado en contra de la libertad de expresión o en contra del ejercicio periodístico podría generar más verborrea en torno al ataque que sufrió el comentarista de la televisión Ciro Gómez Leyva cuando se dirigía a su casa, que de no contar con una camioneta blindada (propiedad, dijo, de la empresa en donde trabaja) hoy levantaría mucho más comentarios y críticas en torno a la inseguridad que prevalece en todo el país y por la polarización en contra de quienes el presidente AMLO considera sus adversarios políticos y que diariamente fustiga a través de sus “mañaneras” porque los considera obstáculos a su voluntad ideológica.
Quizá no todos consideren a Ciro Gómez Leyva como un dechado de virtudes periodísticas, al pertenecer a esa élite de informadores que se remueven en el pantano de los intereses políticos y en donde cada quien se ensucia de acuerdo a sus principios o alcances profesionales. Sin embargo, quienes ejercemos la

actividad periodística sabemos los riesgos que implica cuestionar, dar información, opinar, muchas veces bajo el sólo escudo de un medio informativo o de una trayectoria en el medio periodístico. Escudo que sirve o que encuera cuando se cae en excesos, contubernios, compromisos o afinidades políticas. El periodismo real, sólo se sustenta en la credibilidad de quien lo ejerce y quien se conduce más allá de los límites, sabe a lo que se arriesga o en lo que se mete. La anarquía de Ricardo Flores Magón es un claro ejemplo de ello y no por ello la sociedad se conduce por su personal forma de actuar y conducirse. Cada quien fija sus alcances y sus límites y Ciro Gómez Leyva como otros compañeros periodistas que no tuvieron su suerte, sabían lo que hacían y los riesgos que ello implica. Empero, lo cuestionable del caso no es sólo justipreciar conductas, sino la creación de un ambiente político, social y económico cada vez más polarizado e inficionado por la necedad presidencial de confrontar, en lugar de conciliar y predicar con el ejemplo para hacer valer un proyecto de nación sólo sustentado en “los que menos tienen”, pero ninguneando a los que producen más o a quienes son la verdadera fuerza de trabajo de este país, que, sin duda, es la clase media.

En fin, el atentado en contra de Ciro Gómez Leyva, sólo se refleja en el miedo de su rostro y de sus palabras, que lo grave del asunto no es ser testigo de otro atentado más, lo delicado es el entorno que se ha creado bajo un régimen populista que no ve que nuestro país no sólo lo conforman los pobres, sino una diversidad dispersa a causa de su magra educación.