TOLEDO ONDEA EN EL UNIVERSO

0
152

Mario CASTELLANOS ALCÁZAR

ARENA POLÍTICA 11 / 09 / 2019

 

A 7 días de la muerte del artista plástico de renombre universal, Francisco Toledo, aún se respira y se transpira el colorismo de sus cuadros y sus técnicas de acuarela, el óleo, el gouache, el fresco y su litografía, que pusieron a Oaxaca en alto y a nivel de la cultura internacional que le dio vida a México.

Todo parece un sueño, pero al fin se hizo realidad, todo, lo hicieron las manos mágicas y el pensamiento libre, la conciencia y el ingenio del maestro Toledo, que hoy ondea en los confines de la universalidad. Su obra es única, plasmada, en sus pinturas, que son los pasajes de su vida y su visión cosmogónica, realista y surrealista, que dieron ánimo a seres imaginarios relacionados con la entelequia.

Los aplausos, que son preseas y dignos reconocimientos en el ámbito cultural, se los ganó a pulso. La sociedad los guarda con celo y patriotismo, porque se trata, no de un caudillo, ni de un político o de un agorero de la democracia, más bien, se trata de un laurel o de un galardón, que hizo de la cultura un bien para la humanidad, tomando en cuenta que toda manifestación cultural es un signo vital para el desarrollo humano.

Y más bien, la cultura emana del sentimiento puro, que solo sienten y promueven los ancestros bien nacidos y creados para la humanidad, no de los perversos, ni de los políticos, que la utilizan como bandera para ocupar puestos en el gobierno y luego la demeritan y la subestiman con fines inconfesables.

Es decir, la cultura y la educación son procesos inherentes que nacen y mueren con el hombre, mismas, que se transfieren de generación en generación, como un bien propio del estado, hecha institución, muy por encima de lo material, es decir, se conjuga con la espiritualidad del hombre, que se convierte en el todo cultural, pero esto, no, es más, que la belleza del ser humano, que nace con la metamorfosis del más allá.

Cierto, es que Toledo, en Oaxaca, en México y el mundo, es un ícono digno de respeto y consideración, desde las nuevas generaciones, hasta los estratos sociales más humildes, le guardan veneración porque nos deja una escuela y un acervo cultural muy por encima de las poses de los últimos gobernadores de la entidad oaxaqueña, que hoy se paran el cuello y se dicen guardar pleitesía al pintor oaxaqueño, cuando, en su momento le negaron el apoyo y hasta le cerraron el presupuesto a las manifestaciones culturales, porque la cultura no les es redituable como lo es la industria política electoral.

Así, los gobernadores de Oaxaca, desde, José Murat Casab, Ulises Ruiz Ortiz, Gabino Cué Monteagudo y el actual, Alejandro Murat Hinojosa, han tenido algún inconveniente en reconocer la lucha social de Francisco Toledo, por sus demandas y pronunciamientos en defensa de los derechos humanos, así, como del centro histórico de la capital oaxaqueña reconocido como Patrimonio de la Humanidad, el rescate de los ríos Atoyac y Salado, la demolición y construcción de obras que alteran el entorno ecológico y el medio ambiente.

Es decir, Toledo, se enfrentó con valentía en contra de los gobernadores, que en contubernio con empresarios e inversionistas han tratado de imponer proyectos leoninos para beneficio propio sin importar acabar con los espacios públicos de esparcimiento de las familias oaxaqueñas, más, cuando se trata de demoler los pulmones verdes, en el caso del Centro Cultural y de Convenciones, cuyo diseño estaba para el Cerro del Fortín, que finalmente se fue para Santa Lucía.

Sus pinturas hablan por sí solas y demuestran su calidad moral, sus valores y principios, su conciencia, su amor a la humanidad, pues jamás prodigó en lo personal, sino, siempre, pensando en el rescate de las obras culturales que entregó a la juventud, a los amantes de la cultura, así abrió los espacios para promover las artes plásticas, la litografía, el gravado, el diseño de tapices, la cerámica o la escultura en piedra, madera y cera, siempre renovando las formas, las técnicas, los detalles y las innovaciones.

Ya se fue al más allá, nos deja su historia, su conciencia, sus valores, principios y todo un aprendizaje, que no, es más, que un acervo cultural, que lo llevamos dentro. Nos enseñó a luchar en contra de las injusticias y si bien, ya no contamos con su presencia física, lo tenemos, como un emblema y emulo espiritual, por lo que los gobiernos abusivos ya no volverán atentar en contra de los recursos naturales y culturales, porque nos deja su forma de organización y defensa por la vía de la razón y la justicia, y jamás violarán nuestros derechos ciudadanos.

Es decir, Toledo, hizo lo que los gobernadores no han hecho, de ahí, que se ganó el reconocimiento de la sociedad oaxaqueña. Fundó el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), que cuenta con el mayor acervo de las obras gráficas de autores internacionales, una biblioteca de Arte Público, el Alcaraván, una revista en el mundo del gravado, creó el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), inaugurado en el año de 1992, ubicado en la Casa de Cortés, así también, el Centro Fotográfico, “Manuel Álvarez Bravo” y el Museo de los Pintores, entre otras galerías, que dan vida al acervo cultural de los oaxaqueños.

carloscastellanos52@hotmail.com