Viacrucis.

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Ciudadano Caradura.

Cierto es que, independientemente de la religión que profese cada uno, en estas fechas, generalmente, es dedicada al descanso, vacaciones para algunos, tiempo de meditación y recapacitar para otros y, lo que uno quiere menos es enfermarse o accidentarse en fechas festivas. Y es que siendo honestos, nuestro sistema de salud no es muy bueno que digamos o mejor dicho, es muy poco eficiente para resolver urgencias y, sobre todo, esos casi infinitos procesos burocráticos existentes y aderezada con canales de comunicación fallidos (ya parecen cualquiera de nuestras carreteras incompletas) entre el personal que laboran en las instituciones, están rematando un sistema de por sí podrido y obsoleto.

Pero no crean que estoy hablando nomás al tanteo, no, hay una historia detrás de todo esto y tal vez les haya pasado algo igual o muy parecido, acompáñenme pues queridos lectores.

Resulta que el pasado jueves, santo para los católicos, estábamos planeando desde temprano cuál sería el recorrido para la visita de los Siete Altares y de repente, mi hermana sale con que tiene un dolor muy fuerte que recorre desde sus piernas hasta el bajo vientre, al ver que casi se estaba doblando de dolor y comenzando a ponerse pálida, la llevamos al médico particular más cercano. Después de que el médico le ha revisado y estabilizado nos dice: ¿cuentan ustedes con IMSS O CHISSSTE, perdón, ISSSTE?, contestamos que sí, que ella cuenta con ISSSTE, ¡perfecto! Es necesario que la lleven y la internen de urgencia, yo he detectado unos quistes y es muy probable que, de confirmarse, se requiera una intervención quirúrgica, nos dijo el médico. Sin nada más que agregar, agradecemos y nos dirigimos al hospital ISSSTE.

Llegando comienza el calvario de todo derechohabiente a estas instituciones, primero nos preguntan “amablemente» que a qué venimos, por mi mente pasa el contestar: a nada, aquí nomás dando la vuelta ¿y usted?, pero resisto el primer enviste de la bestia Blanca y solo contesto, queremos ser atendidos de urgencia, mi hermana tiene…bla, bla, bla…, el médico particular la examinó y nos recomendó venir al ISSSTE, ya que somos derechohabientes y aquí estamos, aún no estando tan convencida, nos pasan a consulta con la ginecóloga, hace prácticamente los mismos procedimientos que el médico particular, pero ella da otro diagnóstico, parecido, pero a fin y al cabo distinto. Solicita unos estudios, recoge las muestras y nos dice que pasemos a recoger los resultados en unas 4 horas, eso sería ir entre las 5 y 6 de la tarde de ese mismo día nos retiramos, nos vamos a nuestra casa y aún tenemos una ligera esperanza de ir a visitar los Altares. Pasa el tiempo y llegamos a las 6 p.m. al hospital. De entrada nos preguntan ¿a qué vienen? Amablemente respondemos, venimos por unos resultados de unos análisis que nos mandó a sacar la ginecóloga, entregamos el papel que nos había entregado la doctora, la revisan y nos dicen, oh sorpresa, que no tienen los resultados de ningún análisis, mejor pasen a consulta de nuevo…y ahí vamos de nuevo, ahora nos atiende un ginecólogo. Le explicamos lo que ha ocurrido, hace sus procedimientos (los mismos que había realizado ya la anterior ginecóloga el médico particular) y sugiere, hay que hacer unos estudios, al escuchar eso mi cara era de, ¡no me diga, no nos habían pedido eso en todo el día! 😒. Ahora, nos dice el ginecólogo, hay de dos, internamos a su hermana o vienen mañana temprano a que le hagamos sus estudios, después de cruzar miradas decidimos al instante, ¡volvemos mañana temprano! Ok, nos dice el médico y nos hace firmar una carta responsiva. Nos vamos y volvemos a la mañana siguiente… al llegar nos preguntan ¿a qué vienen? Venimos a que le hagan unos estudios, el ginecólogo nos citó para hoy y obtuvimos una respuesta épica: ¡uy jóvenes! ¿Qué no saben qué hoy no es un día laborable (viernes santo)? No tenemos indicaciones de realizar estudio alguno, además, no hay nadie que pudiera hacerlo… mi cara de “felicidad” apareció en todo su esplendor y antes de soltar toda una seguidilla de groserías aparece un médico interno que estuvo presente en una de las consultas del día anterior y nos reconoce, se acerca y nos dice, permítanme un momento, deje reviso su expediente y les digo qué indicaciones dejó el ginecólogo, al poco rato vuelve y nos dice, no dejó indicaciones de estudios…solo sentía cómo mi cabeza se calentaba y, de haber sido una caricatura, me habría salido hasta humo de las orejas, mi enojo era demasiado y estaba a punto de estallar cuando el médico interno me dice, lo que podemos hacer es que pase a consulta y a ver qué nos dice el doctor, no teniendo más opciones aceptamos y fuimos a caer en manos del Dr. X, ¿por qué el Dr. X? Ya lo averiguarán, no coman ansias queridos lectores. Por cuarta vez en dos días, revisan a mi hermana y adivinen qué sugirió el Dr. X, si, así es, otros estudios, pero, para evitar situaciones incómodas, nos cita para el siguiente lunes, temprano. Hoy acudimos temprano al ISSSTE, entregamos papeles a la señorita de recepción y nos dice que no pueden atendernos en ginecología ahorita, a menos que esté embarazada mi hermana, además, ¿quién es este Dr. que los citó para hoy? (Ahí está la razón de porqué nombré Dr. X al susodicho) y contesto, no sé, usted díganos, nosotros no trabajamos aquí, y ella nos dice: no pos…yo conozco a “mis doctores” y él no es uno de ellos, ha de ser alguno que estaba cubriendo algún turno, solo le regalé mi sonrisa más sutil y honesta, pregunté a partir de qué hora podrían atendernos y nos respondió que a partir de las 2 p.m. Nos fuimos, regresamos 2:30 p.m. y, para cerrar con broche de oro, nos dan cita para el 14 de mayo. En fin, a ver si ese día no se les ocurre a nuestros “amados maistros» tomar el ISSSTE y nos tendrán que cambiar la fecha de cita, además, solo espero que para ese entonces sigamos vivos…

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